jueves, noviembre 10, 2005

Atrapada

Detesto a veces no poder ser más que esto...

Ya no puedo...

No quiero...

Alienados para siempre
Jumbo

Un millón en inversión, para un hogar a medias,
cuánto tiempo va a pasar sin ver el día claro cuando se va,
cuántos días mas tengo que esperar, el regreso...
no me prometas, no quiero terminar....
.
Un avión, en regresión, para un solo viaje, a medias,
cuánto tiempo sin llover a veces sin querer hacer lo mismo,
días sin aceptación, angustía y desesperación,sin ser yo mismo,
no me prometas, no quiero terminar....
.
Oh, alienados para siempre, para siempre...
alienados para siempre...para siempre...
.

miércoles, noviembre 09, 2005

De análisis y sueños perdidos chorromil uno

Voy llegando a mi casa, por medio de un raite, ya que una vez más mi hermana ha decidido prestale mi carro a un desconocido. Iba algo distraida observando el cielo, que lucía un particular color gris blanquecino debido a que se encontraba atestado de nubes.

Llego a mi casa y veo que hay una fiesta, pienso, -qué tonta!, cómo olvidé que hoy es la fiesta de Gerardo. Me bajo del carro y empiezo a saludar a mis amigos, me pareció raro que estuvieras ahí, pero te vi ocupado con otras personas y opté por no acercarme por el momento.

Un par de amigos me piden que vayamos al segundo piso a buscar algo a mi cuarto. Subimos, y me siento la necesidad de escribir, en vista de que no puedo encontrar un lápiz, nos ponemos a doblar bolsas de papel rosa.

Empiezo a sentir frío, volteo, y me doy cuenta de que la ventana está abierta, y que la brisa es muy intensa. Bajo las escaleras y llego a la sala, me asomo por la ventana y me doy cuenta de que ya no hay gente afuera, y que esa leve brisa se ha convertido en una tormenta. Por mero instinto, pregunto por tí, y mi madre me dice que habías tenido que irte porque debías trabajar.

Me dirigí a la cocina, pensando en que tal vez debería buscarte después. En eso caigo en cuenta de que Gerardo se ha ido dejándome valiendo con lo de la fiesta, y digo en voz alta -Aaah maldito Gerardo!.

En eso escucho un -¿por qué dices eso?-. Renocozco tu voz, volteo, y eres tú, sentado frente a la mesa de la cocina. Por un instante vuelvo a sentirme tonta y digo -No, por nada, lo que pasa es que se fue y quería decirle una cosa-.

El enojo se me borra, así es que tomo una silla y me siento junto a tí. Por un segundo dudo en si debo quedarme, ya que no es cortés dejar a mi par de amigos en mi cuarto doblando bolsas de papel rosa, sin avisarles que la fiesta ha terminado, pero que mas da, supongo que algún día bajarán y se darán cuenta.

Empezamos a platicar como siempre lo hacemos, sobre muchas cosas, algunas con más sentido que otras. Vuelvo a sentir frío, pero sigo escuchando. Entonces sin pensarlo mucho, sin pedirte permiso, te abrazo y seguimos hablando, tengo frío, decido quedarme así un rato...

...abro los ojos, y me doy cuenta de que me congelo porque mi cobija se ha caido al piso. Demonios! estaba soñando de nuevo.


Ahora adentrémonos en mi mente para comprender mi sueño de anoche:


* Hace un par de días, un buen amigo y yo hablábamos vía msn sobre los sueños. Entre otras cosas, concluímos en que soñar nos permite acercarnos a las personas y transmitirles mensajes.

* Ese amigo soñó conmigo esa noche, y ayer me mandó un email, donde primero me contaba el sueño, y después ponía una serie de notas al respecto. Es por eso que copié su formato para hacer este post.

* Mi sueño no comienza con mi llegada a la fiesta. En realidad recuerdo mucho de lo que pasó antes, donde estoy en un estudio de grabación supuestamente haciendo mi disco, jaja pero dejemos esas fumadas para otro día.

* Mi hermana tiene la costumbre de prestar mis discos, libros, etc. sin permiso a gente que para mí es desconocida. Por eso no es de extrañar que le preste mi carro a un desconocido, de hecho son varias las veces que lo he soñado.

* Gerardo es uno de mis grandes amigos de la carrera, hoy es su cumpleaños, ayer me programé para no olvidar hablarle para felicitarlo.

* Hoy también es cumpleaños de mi madre. Y por las prisas, ayer no tuve como envolver su regalo, así es que simplemente lo guardé en una extraña bolsa de papel rosa que me dio mi hermana.

* Mi casa no es de dos pisos, pero mi amigo en el correo, comenta que soñó que mi casa era de dos pisos, supongo que me quedé con esa idea.

* La persona a la que me refiero como 'tú' es un amigo al que no he visto en mucho tiempo (porque sabemos que el tiempo no se mide en minutos) . Así es que supongo que esa fue mi manera de enviarle un mensaje. Y en caso de que las líneas de comunicación hayan estado ocupadas, cuando leas esto, espero que sepas cual es el mensaje.

* Esta mañana el cielo se veía como en mi sueño, así es que si los sueños se vuelven realidad, cuidado con la tormenta :P

lunes, noviembre 07, 2005

Crónica de un suicidio inesperado

Narración y Fotografía por Zulema (mi hermana)

Iba llegando de las compras de los víveres "mensuales" realizadas en el "Calimats"... me bajé del carro cargada de bolsas. Ella no traía, ella solamente reposaba en mi mano.

Cuando de repente sin darme cuenta empezó a resbalar... la sentí, sentía como iba resbalando sobre mi mano. Yo, en el afán de rescatarla tiré todas las bolsas, pero ella fue más rápida que yo.

Y cuando estiré mis manos para rescatarla, ya era demasiado tarde, ella se había estrellado en el piso, se descalabró y derramó todo lo que traía en su interior...


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viernes, noviembre 04, 2005

Miedo

Confessions from Patheticland

Soy miedosa, muy miedosa, y en ninguna forma me avergüenza decirlo y más aún reconocerlo. Me volví miedosa por comodidad, era más fácil sentir miedo que tener que hacer un viaje por las retorcidas conexiones de mi mente e intentar comprender lo que pasaba.

Mi manera de afrontar el miedo nunca ha sido persistente, es lógico que con el tiempo encuentres mejores formas de lidiar con lo que te molesta, pero mi manera de aprender y de darle vueltas a las cosas es curiosamente particular en cada aspecto.

Recorrido por los más grandes miedos (sin orden específico, creo)

1. Fracasar en lo que creo "mío"

Miedo: Hacer mal aquello que creo que es mi vida, como el escribir y la música. Sé que soy buena para otras cosas, como por ejemplo en la escuela, pero de nada sirve que te digan que eres "la mejor", y ganar premios por algo que no significa nada para tí.

Solución Temporal: No hacer lo que me gusta, si no lo intento no puedo fallar.

Pero: Después de todo no estoy tan loca, sigo y probablemente siempre estaré escribiendo y haciendo ruido.


2. Estar sola

Miedo: Antes disfrutaba mucho estar sola. Por diversas situaciones pasé un par de años sin "estar conmigo" y preguntarme quien soy y que quería. Cuando decidí reencontrarme, me di cuenta que había cambiado de una forma que no me gustaba, y me aterraba la idea de pensar que me había convertido en la persona horrible que siempre temí. No quería estar sola para no verme forzada a saber quien soy.

Solución: No quedó de otra más que buscarme, y darme cuenta de que no tengo por qué ser alguien que no me gusta. Y a todo esto, resulta de que soy más genial de lo que recordaba, jaja. En verdad disfruto mucho ser quien soy.


3. Relación con las demás personas

Miedo: Me da miedo lastimar a las personas. Me da miedo que resulten negativamente afectados producto de malos entendidos y mala interpretación de las cosas que digo. Ser directa, rehusarse bajo cualquier circunstancia a decir mentiras o engañar, no siempre es algo fácil de entender, aunque en mi utópica mente sigo creyendo que así es como debiera ser.

Me da miedo que las personas me lastimen, pero por alguna loca razón no puedo dejar de creer en la gente.

Solución: No he intentado buscar una, ¿es algo tan malo?


Hace poco volví a experimentar miedo, intrigantemente distinto, graciosamente confuso, por esta vez me reservaré el comentar lo que sentí...

jueves, noviembre 03, 2005

miércoles, noviembre 02, 2005

Espiral

... y entonces Dulce dijo -qué emocionante!-,
y yo dije -sí... bueno no... bueno sí-.

Días después dije -qué emocionante!,
y Zulema dijo -no es emocionante, es frustrante-,
entonces supe que mi hermana no lo entendía.


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Lo emocionante trata (valga la redundancia) de emociones, totalidad de emociones.

Por diversas razones, tendemos a relacionar el término 'emocionante' con algo excitante o que nos causa gran alegría.

Algo frustrante puede perfectamente ser emocionante por los mismos motivos.

Whatever

martes, noviembre 01, 2005

Mariana y las rosas

Llegaban cada mes, como una sentencia, como incansable recordatorio de una realidad innegable. No importaban sus calladas lágrimas, ni sus desgarrantes súplicas, Mariana no podía hacer nada contra las rosas.

Aparecían en la mañana del tercer miércoles de cada mes, dieciséis blancas rosas desordenadamente dispuestas en ese elegante jarrón azul turquesa salpicado de estrellas. Tan puras, inmaculadas, elegidas por los dioses. Las odiaba, Mariana las odiaba.

Dondequiera que fuera, ahí estaban; en la cocina, en el dormitorio, en el reflejo del espejo retrovisor del auto, siempre mirándola tras su transparente perfección. Mariana odiaba las rosas y él lo sabía.

Él la observaba, extasiado, esbozando una malsana y adorable sonrisa, mientras sus ojos felinos se llenaban de gozo al saberla indefensa, vulnerable, delicadamente sometida.

Mariana se rodeaba de las rosas, de su nauseabundo olor. Disfrutaba segundo a segundo verlas marchitarse, y sentir como él perdía el alma en cada pétalo que resbalaba dibujando irregulares formas en el aire.

Ella sonreía, quería lastimarlas, quería lastimarlo, fantaseaba con tomar cada espina y encajarla en sus labios, y teñir con su roja sangre cada centímetro de las estúpidas rosas. Quería bañarse en su sangre y sentirse rosa.

Su tristeza la agotaba, su corazón se encogía, y sus pensamientos dejaban de replicarse en sus sentimientos. Fue así como el segundo miércoles de ese mes tomó una decisión. Nunca más, las rosas no volverían a presentarse acompañadas por su enigmática sonrisa. Nunca más volverían a llenar el aire con su embriagante color, nunca más, nunca más.

Y el día se vistió de noche, y por horas sus palabras fueron fieles guías de sus perdidas manos. Cómo lo amaba, su profunda devoción sólo podía igualarse al enorme desprecio que sentía por las rosas. Casi fue una pena que él jamás lo entendiera.

Ya no hay rosas, sólo queda el recuerdo de ardientes besos fundidos en cristal azul turquesa salpicado de estrellas. Mariana recorre las habitaciones y siente asco. Mariana no puede dejar de buscarse en los espejos. Mariana de vez en cuando abre las ventanas, para dejar que el aroma a tierra mojada se confunda con su soledad.