Estoy de nuevo a la mitad de no sé dónde, esperando no sé que cosa. Tal vez porque hace cuatro meses me di cuenta de la manera en la que funciona el mundo, pero me negué a aceptarlo; tal vez porque no quiero dejar de pensar que vale la pena sacrificarse por lo que deseas y las personas que consideras importantes.
Tal vez porque confío fielmente en lo que creo y tiendo a cegarme ante el resto del mundo. Tal vez porque pienso que la gente será tan honesta como yo. Tal vez porque evito pensar en los malos momentos y reciclar los buenos, mantenerlos vigentes, como si fueran la única realidad.
Tal vez porque debería entender que las personas cambian, que las diferentes situaciones nos llevan a convertirnos en alguien que tal vez nunca quisimos ser y que por mucho que lo intentemos, no podemos volver al pasado y que la mejor opción es evolucionar.
Tal vez porque no me gusta equivocarme y mucho menos que mis errores sean la consecuencia de las malas decisiones de otros, y que por mi absurda terquedad terceras personas reciban lo que no merecen.
Tal vez sea porque es lunes, tal vez porque no he comido chocolate en un par de meses, tal vez porque hace una semana vi un pato* sobre un poste de luz, tal vez sea porque escuché una genial canción de Blur esta mañana, o simplemente, tal vez no sea así y sólo se han quemado un par de segundos intentando definir lo indefinible.
* Para el que quiera creerme y para el que no, estaba un pato comiendo hojas de árbol y volando entre los postes de luz, era pequeño y de cabeza verde.